La idea de “convertir la noche en día”, hizo que a principios del siglo 19 se creara la primera luz incandescente. 75 años después, Thomas Alva Edison hizo posible la primera bombilla eléctrica comercializable, que hizo posible que el objetivo se cumpliera. 

84 años después fue inventado el diodo emisor de luz, precursor de la luz LED, que inicialmente se utilizó sólo como luz indicadora en el panel de instrumentos. Desde entonces hasta nuestros días, el LED se ha convertido en una fuente de luz mucho más eficiente y funcional; sin embargo, aún son pocos los hogares, edificios e instalaciones en general que recurren a los focos LED para convertirlos en su principal fuente de iluminación, probablemente porque no muchas personas cuentan con información acerca de las ventajas y grandes beneficios que su uso conlleva. 

Cuando escuchamos acerca de las ventajas de la iluminación LED, es casi seguro que lo primero que llega a nuestra mente es su eficiencia energética, reflejada en la reducción del consumo y por lo tanto del cobro en la factura de energía eléctrica. Sin embargo, este no es su único beneficio, ya que los focos LED son más estables y duraderas, y entregan una calidad de luz que es igual e incluso mejor que la de otros tipos de iluminación.

Gran parte de su gran eficiencia y calidad radica en la composición de las luces LED, que es muy distinta a la de las bombillas incandescentes y a la de las lámparas compactas fluorescentes, por ejemplo. Sus principales diferencias son: 

  • Fuente de luz: los LED son del tamaño de una pizca de pimienta. Gracias a la mezcla de un LED rojo, verde y azul se produce la luz blanca. 
  • Dirección: los focos LED emiten luz en una dirección específica, reduciendo la necesidad de difusores y reflectores para atrapar la luz. Esta característica los hace más eficientes para usos diversos, por ejemplo como luces de trabajo o luces empotradas, mientras que con otros tipos de iluminación la luz debe reflejarse en la dirección establecida, desperdiciando más de la mitad de la emisión luminosa que, generalmente, nunca sale del dispositivo. 
  • Calor: las luminarias LED emiten muy poco calor, mientras que los focos incandescentes liberan el 90% de su energía en forma de calor, y las fluorescentes lo hacen en un 80%. 

 La eficiencia de los focos LED es tal, que se piensa que tiene el potencial de cambiar por completo el futuro de la iluminación en nuestro país y en el mundo entero. Por ejemplo, los LED de uso residencial que se encuentran disponibles en el mercado, y especialmente los que cuentan con la calificación Energy Star, usan al menos un 75% menos de energía y duran 25 veces más que la iluminación incandescente.

Cada vez son más los productos domésticos e industriales que ofrecen iluminación LED, debido al rápido desarrollo de esta tecnología que, a su vez, deriva en una mayor eficiencia de fabricación, y por lo tanto, en precios más bajos, que benefician a quienes se desempeñan en diversos ámbitos, por ejemplo: 

  • Iluminación industrial y comercial: Por su alta eficiencia y su naturaleza direccional, los focos LED son ideales para muchos usos industriales. Es por esto que es cada vez más común verlos en estacionamientos, pasillos, alumbrado público, así como en espacios interiores como cámaras de frío, cafeterías, bibliotecas y salones de estudio. 
  • Iluminación de cocina: Los LED son pequeños y direccionales. Ambas características los hacen ideales para iluminar espacios en los que las lámparas convencionales serían un obstáculo, como en la cocina. 
  • Luces de caída o empotradas: Este tipo de luces son usadas generalmente en áreas como pasillos, baños y escaleras, tanto del hogar como en edificios comerciales. Tan solo en Estados Unidos cada año se venden más de 20 millones de estas luminarias, que tienen el potencial de disminuir hasta en un 75% el consumo energético de las luces convencionales.
  • Luces decorativas: Como ya hemos visto, las luminarias LED consumen mucha menos electricidad y emiten notablemente menos calor que las incandescentes. Es por ello que los focos LED decorativos, particularmente los navideños, tienen importantes ventajas al ser más seguros (reducen el riesgo de combustión y quemaduras) son más resistentes (están fabricados con epoxi, no con vidrio) tienen un mayor tiempo de vida útil (se estima que pueden durar 30 años o más).